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Café Americano: Guía Definitiva

El café puede adoptar infinitas formas en función de como lo preparemos, desde el estado sólido, en algunas recetas de repostería, hasta el más clásico estado líquido, con sus infinitas preparaciones.

Hablando de las versiones líquidas del café, quizá una de las menos entendidas por el público general, es el llamado café americano. Por lo general, se considera a esta preparación como un espresso aguado al que le falta sabor y esencia, pero esto no es así.

Un buen café americano, se prepara a partir de un café espresso, al que se le añade la misma proporción de agua caliente, una vez ya preparado, al contrario que el café lungo, que se refiere a dos cargas de agua por una de café.

Pueden parecer lo mismo, pero lo cierto es que el hecho de prepararlo de esta manera, cambia mucho este café, y a lo largo de este artículo, vamos a ver desde su origen, a su preparación.

Contenidos

El café americano

A pesar de su nombre, este café se invento en Italia, al igual que tantas otras recetas de café. Su preparación es sencilla, ya que se basa en diluir un café espresso con agua, consiguiendo un café suave, pero muy distinto de un café de filtro u otras preparaciones.

Ya hablamos en otro artículo sobre la importancia del agua y como muchas preparaciones pueden cambiar con tan solo las proporciones de esta junto al café molido. En Italia, encontramos el ristretto, que es un café espresso corto, con menos agua y menos tiempo de infusionado, por lo que tiene más cuerpo, y al otro extremo, estaría el café lungo, que como mencione antes, sería el doble de agua por la misma cantidad de café que un espresso, obteniendo un café de sabor más suave, pero con mayor concentración de cafeína.

El café americano, sin embargo, se trata de un café espresso, al que se le acompaña con una jarra de agua caliente, y se diluye con esta, para obtener un café con un sabor más suave, pero manteniendo el delicioso aroma de un café preparado en la máquina italiana.

Origen

Aunque este café gano popularidad en los años 70, lo cierto es que su invención se remonta a unos 30 años antes. Como muchas historias sobre el café, nos remontamos a la Segunda Guerra Mundial, sobre septiembre de 1943, cuando las tropas aliadas llegan al continente europeo tomando el puerto de Nápoles.

No mucho después, se firma el Armisticio de Cassibile, acto en el cual Italia se separa del Reich alemán, poco antes de unirse a la lucha junto a los soldados británicos y estadounidenses en octubre. Y es durante este periodo en el cual, los soldados estadounidenses descubrieron la cultura del café italiano, y comenzaron a apreciarla y disfrutarla.

El café y los Estadounidenses

Ya que en los Estados Unidos consumían normalmente café filtrado, al pedir un café negro en Italia, les sirvieron un café espresso, que como ya sabemos, es un café concentrado y en taza pequeña, muy distinto a lo que estaban acostumbrados estos soldados.

Y a pesar de que el café ya era conocido y consumido en su país, incluso desde la época de la Guerra Civil, donde los soldados hervían en grandes teteras su café, el sabor intenso de la preparación italiana, y su aroma, hizo que los soldados no quisieran prescindir de ella.

Pero el problema era la cantidad, ya que los soldados estaban acostumbrados a beberlo en grandes tazas, y el espresso era prácticamente un chupito, los italianos comenzaron a preparar el espresso diluyéndolo con agua para adaptarse a los gustos de los estadounidenses, y es de aquí de donde surge el nombre de este café, el americano.

Gracias a esta preparación, los soldados estadounidenses podían consumir más café, ya que el sabor les resultaba más tolerable, y la taza era más grande, sin necesidad de consumir cafeína en exceso. Y tras esto, los soldados se llevaron la receta a su país, desde el cual se popularizó y acabo llegando a todo el mundo.

El café americano a día de hoy

Tras esta popularización, es muy sencillo e incluso habitual, que puedas ir a cualquier cafetería y pedir sin problema un café americano. Y lo más seguro es que preparen un café espresso, y le añadan agua o te lo sirvan acompañado de una jarrita con agua caliente para que lo diluyas a tu gusto.

Sin embargo, en los Estados Unidos, la preparación más típica del café sigue siendo el hecho en cafetera de filtro, ya sea de goteo o de vertido, con lo que consiguen un café más claro y suave, con muchos matices y poca acidez.

Por eso es importante no confundir el café americano, que es un espresso diluido en agua, que sigue siendo oscuro, con aroma y manteniendo todas sus cualidades, con el café preparado en Estados Unidos, que es un café filtrado, menos ácido y más ligero.

Preparar un buen café americano

De entrada, preparar un café americano suena sencillo, pero para hacerlo perfecto, hay que prestar atención a pequeños detalles que marcarán la diferencia.

El paso más básico, y que ya he visto hacer mal en muchas cafeterías, es que el agua extra debe añadirse después de preparar el café espresso, ya que si simplemente hacen dos cargas de agua por una de café, te estarán sirviendo un lungo. Es importante que el agua extra se añada de manera manual tras la extracción, pues las máquinas espresso por lo general, no tienen posibilidad de preparar el café americano directamente.

Para preparar un perfecto café americano, debemos en primer lugar, servir el café espresso en una taza, y tras esto, debe calentarse el agua a una temperatura de entre 90ºC y 94ºC, que es a la temperatura que debería estar nuestro café. Para obtener la perfección, es importante que el café y el agua estén a la misma temperatura.

Por otro lado, estaría la cantidad de agua. Puedes diluirlo como a ti más te guste, para que se adapte al sabor que buscas, pero para preparar el café americano según dicta la receta, debe servirse el agua suficiente para duplicar la cantidad de café que servimos en la taza, es decir, la proporción de café y agua sería 1:1.

Y es importante remarcar que, a pesar de este diluido en agua, el sabor y aroma del espresso se mantiene, aunque suavizado, y no debe confundirse con el café de filtro, como mencionamos antes.

Variaciones de la receta

Al tratarse de recetas tan antiguas y que han recorrido el mundo, es normal que existan variaciones que se han adaptado al gusto de diversos países, y han ganado popularidad de tal manera que se estipulan como la verdadera receta.

Algunos baristas, por ejemplo, dicen que la proporción café agua debería ser de 1:2, dependiendo de la intensidad del café espresso que se utilice.

Otra variación curiosa con respecto a la receta original, y respetando la medida anterior de 1 parte de café por 2 de agua, es servir esta última a 75ºC. Esta pequeña variación romperá la textura del café, lo que se denomina normalmente cuerpo, y lucirá más aguado, pero mantendrá el mismo sabor.

Con el orden de los factores también existen variaciones. Hay baristas que deciden poner primero el agua en la taza, y tras esto, realizar la extracción del café. En esta preparación, podrás observar como el café va tintando el agua, sin variar el cuerpo mientras no lo mezcles. Esto le dará a tu café americano una presencia distinta, con un aspecto más consistente.

Por último, hay quien decide utilizar el porta café doble de la máquina espresso para preparar directamente el café americano. Para esto, se llena el porta café doble con una sola carga, y tras esto, se realiza la extracción hasta rellenar la taza grande, logrando así un café con un sabor similar al espresso, pero más suave.

Diferencias entre espresso y café a la americana

Ya lo hemos visto a lo largo del artículo, pero la principal diferencia entre estos dos cafés, es principalmente la elaboración y extracción del mismo.

Por un lado, el café espresso se prepara gracias a la presión y la temperatura que ofrece la máquina espresso, y que consigue extraer del café un fuerte sabor, color y textura, con detalles únicos como la espuma que se genera durante la elaboración, y que se utiliza para otras recetas, como el café cappuccino o los lattes.

Como extensión del espresso, el café americano es un espresso que vamos a diluir en agua, manteniendo unas proporciones de 1:1 o 1:2, y que resguarda el sabor y aroma del café italiano, con su característico sabor ácido y amargo.

Por otro lado, tenemos el café a la americana o filtrado, que se confunde a menudo con el café americano, pero realmente son muy diferentes, ya que parten directamente de preparaciones distintas. Este café se prepara en cafetera de filtrado, ya sea de goteo o vertido, como las chemex, y consigue un café con un sabor suave y agradable, pues elimina la acidez de este.

Beber el café americano

Para degustar correctamente el café americano, es importante usar una taza normal, y no una taza de espresso, ya que necesitamos suficiente capacidad para tener el volumen extra del agua caliente que vamos a añadir. Un truco para que nuestro café este perfecto es calentar previamente la taza, para evitar que el café se enfríe al servirlo, cosa que las máquinas espresso de cafeterías hacen.

Si alguna vez te preguntaste por que se colocan las tazas de café sobre la máquina, es aparte de para tenerlas a mano, por que la máquina suelta calor por unas rejillas en esa zona, manteniendo las tazas a una temperatura perfecta.

El café americano original se toma solo, sin leche ni azúcar, y siguiendo la receta original, pondremos primero el café y luego añadiremos el agua.

Pero como comentamos antes, existe la versión contraria, en la que, para dejar a la vista la característica espuma del café espresso, se pone primero el agua en la taza, y tras esto se vierte el café. Parece ser que esta versión es originaria de Australia, y se le llama Long Black. Eso sí, antes de tomarlo, debes removerlo para asegurarte de que toda la taza queda homogénea y es igual de disfrutable.

Otra manera de consumirlo, es el café americano helado, una bebida refrescante perfecta para verano. Esta preparación se sirve con agua muy fría y cubitos de hielo. Una vez mezclado, deja que la bebida absorba todo el frío del hielo para poder degustarla en su máximo frescor, y quitarte así esos calores de la época estival.

Para acabar

Ya hemos visto como se prepara el café americano, su historia, las posible confusiones con otras recetas, y como degustarlo en caliente y en frío.

Seguro que has observado que este café tiene muchas ventajas que quizá antes no conocías, como la de mantener el aroma y matices del espresso, pero haciéndolo más suave en boca, o el hecho de tener un café con más cantidad pero con el mismo nivel de cafeína, al contrario que el lungo.

Así que ya sabes, ahora tu también eres todo un experto en café americano, y tienes todos los ingredientes para disfrutar de esta deliciosa preparación en tu casa con tus amigos.